La ganadería no compite con el hombre en alimentación y recursos a nivel mundial
 A nivel global, la ganadería no compite con el hombre en el uso de los recursos: el 86% de los alimentos consumidos por la ganadería a nivel mundial no son alimentos utilizables por el hombre (Mottet, 2017. FAO)
 La ganadería, a nivel global, utiliza el 70% de la superficie agrícola; sin embargo, la mitad de esa superficie son pastos permanentes y tierras marginales que no son aptas para la agricultura. La salida de los animales de esas zonas cultivables supondría pérdida de ecosistemas y biodiversidad. (Mottet, 2017. FAO)
 El 90% del agua que se atribuye a la producción de carne es agua verde, procedente de la lluvia, que seguiría cayendo en caso de desaparición de los animales. Donde nos centramos es en la reducción del consumo de agua azul.

La ganadería emite gases, pero no es la culpable del cambio climático
 El 80% de las emisiones de GEI procedentes de la ganadería en el mundo provienen de los países en vías de desarrollo (FAO, 2017). No podemos contribuir a mitigar el cambio climático con una visión eurocéntrica.
 La intensidad de las emisiones (CO2 eq/kg de carne) varía entre las diferentes áreas del mundo. En nuestro entorno (Europa del Oeste) tenemos una de las intensidades de emisión más bajas del mundo (FAO, 2017). Nuestros sistemas productivos son más eficientes en el uso de los alimentos, en el manejo y en la sanidad animal. Por eso producimos menos emisiones por unidad de producto final.
 El metano que se produce en la agricultura representa en torno al 27% del metano total emitido en el mundo. Este metano forma parte de un ciclo biogénico (se transforma en CO2 y H2O en 12 años), que pasa a ser absorbido por las plantas en las fotosíntesis. Con unos censos ganaderos estables, no aumentamos el CO2 en la atmósfera a lo largo del tiempo, por lo que no contribuimos al calentamiento como lo está haciendo el consumo de combustibles fósiles. Por tanto, nuestra reducción de emisiones contribuye a la mitigación del cambio climático como lo hacen otros sectores económicos.
 Las superficies utilizadas por la ganadería representan el 68% de la superficie agraria del mundo. Esas superficies mantienen secuestrado un 50% más de CO2 que todas las superficies forestales del mundo. Hay muchas posibilidades de aumentar el secuestro de carbono en esos suelos, especialmente en pastos degradados. (FAO, 2017). Ese es el camino para que la producción ganadería avance hacia la neutralidad climática
 Existen disponibles muchas alternativas para reducir las emisiones de GEI procedentes de la ganadería. Modificando los sistemas de manejo podemos reducir las emisiones entre un 20 y 30% (FAO, 2017). Los sistemas de producción ganadera españoles estamos trabajando en esa línea.

La economía circular
 El 50% de los fertilizantes utilizados en el mundo son de origen animal, en forma de deposiciones en los pastos o en forma de estiércol aplicado en los cultivos (FAO, 2017). Si queremos reducir el empleo de fertilizantes químicos de síntesis no podemos deshacernos de la ganadería.
 Los estiércoles mejorar la estructura del suelo, la concentración de nutrientes y la capacidad de los suelos para adaptarse al cambio climático.
El papel de la ganadería en el medio rural
 El mantenimiento de la ganadería en el medio rural, y la utilización de las superficies de pastos genera un amplio abanico de servicios ecosistémicos, entre los que destacan el secuestro de carbono, la retención de agua y recarga de los acuíferos, la lucha frente a la erosión, la prevención de incendios y la conservación de la biodiversidad
 La prevención de incendios es una de las actividades esenciales de la ganadería extensiva para contribuir a la mitigación del cambio climático
 El mantenimiento de la ganadería en el medio rural genera actividad económica en el medio rural. En España hay 436.000 explotaciones ganaderas activas a principios de 2021. En Europa, el 58% de las explotaciones agrarias cuentan con animales. Esta actividad se realiza, en buena medida en zonas con riesgo de despoblación.

El desperdicio alimentario

 Los productos de origen animal generan menos desperdicio alimentario del que se produce en otros alimentos que llegan a nuestras mesas. A nivel global, los productos cárnicos solo significan el 13% del desperdicio: En España ese porcentaje es todavía más reducido.

NUTRICIÓN Y SALUD


El ser humano, evolutivamente, es omnívoro, con un organismo adaptado para comer alimentos de origen vegetal y de origen animal
El aumento del cerebro del género Homo fue posible gracias al cambio de dieta hacia un patrón de mayor consumo de carne, que permitió igualmente un tubo digestivo más corto, un aparato masticador más pequeño y un fuerte desarrollo del cerebro y la densidad neuronal en relación al tamaño corporal (Arsuaga 2002; Arsuaga y Martínez 2006; Mateos y Rodríguez 2010; Zink y Lieberman 2016).
En relación con el tamaño corporal, el tamaño del cerebro está fuertemente asociado con la densidad energética de la dieta en primates y humanos (Aiello & Wheeler, 1995; DeCasien et al., 2017; Leonard et al., 2007)
Nuestro aparato digestivo es el resultado de millones de años de evolución como omnívoros, nuestra dentadura y aparato digestivo son algo muy poco frecuente en el resto de los animales, y están diseñados en este sentido.
La dieta equilibrada y saludable para un omnívoro (como el ser humano) incluye un porcentaje muy alto de verduras, frutas, hortalizas, semillas, etc., y una presencia necesaria y equilibrada de las carnes, pescados, lácteos, etc..

España: indicadores de esperanza de vida, salud y calidad de vida


España es el país más saludable del mundo según el ranking de Bloomberg, Healthiest Country Index.
España es el país con mayor esperanza de vida del mundo según el IHME de la Universidad de Washington y The Lancet.
España es el país con más esperanza de vida de la UE según el informe “State of Health in the EU 2019”de la Comisión Europea.
España tiene un índice muy por debajo de la media en incidencia de cáncer según el estudio “Health at Glance 2019” de la OCDE.
Como destacan los expertos, el cáncer es una enfermedad compleja y multifactorial, ligada a factores genéticos, medioambientales y de comportamiento (tabaco, alcohol, sobrepeso, falta de actividad física, dieta general, etc.). El consumo de carne por sí solo no debe destacarse de esa manera.
Recomendaciones de consumo saludable y seguro de carne


Tanto las organizaciones internacionales y nacionales de gestión de la salud como las sociedades científicas españolas establecen los consumos recomendados de carne roja para una ingesta segura y saludable:
Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS): Hasta 500 g de carne cocinada por semana (Código Europeo Contra El Cáncer. 12 formas de reducir el riesgo de cáncer).
World Cancer Research Fund (WCRF-AICR): Un máximo de 500 g de carne cocinada por semana, excluidas las aves de corral (es decir, el equivalente de 700 a 750 g. de carne cruda) (Diet, Nutrition, Physical Activity and Cancer: a Global Perspective (Third Expert Report) 2018)
Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO): Un máximo de 500 g a la semana (Carlos Gonzalez Fischer and Tara Garnett.Platos, pirámides y planeta. Novedades en el desarrollo de guías alimentarias nacionales para una alimentación saludable y sostenible: evaluación del estado de la situación. FAO 2018).
Consumo moderado, equilibrado, completo y con un estilo de vida activo
Los países con un menor consumo de carne per cápita tienen las tasas de retraso en el crecimiento infantil más altas (Agdevola et al. 2019)
La OMS establece “los alimentos de origen animal son las mejores fuentes de nutrientes de alta calidad”, recalcando que hay que promover el consumo de dietas saludables y diversificadas, incluidos alimentos de alta calidad y ricos en nutrientes en el período de alimentación complementaria (6 a 23 meses) (WHO-OMS 2014)
Los niños de áreas en vías de desarrollo que beben leche y comen carne de forma regular obtienen mejores resultados en las pruebas cognitivas y físicas, así como en su rendimiento académico (Neumann et al. 2014).

Evidencia científica avala la necesidad de los nutrientes de la carne para una alimentación adecuada y un correcto desarrollo y estado de salud
Hay evidencia en numerosos estudios que contradice el estereotipo popular según el cual la dieta libre de carne es más beneficiosa para la salud (Burkert et al. 2014, Tong et al. 2019, Cofnas 2018).
La Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN) afirma en el posicionamiento de su Comité de Nutrición que “los bebés y niños pequeños no deben recibir una dieta vegana” y “los bebés que reciben una dieta vegana o macrobiótica, con alimentos limitados o sin alimentos de origen animal, tienen un alto riesgo de desarrollar deficiencias nutricionales” (ESPGHAN 2008).
Nutrientes de la carne y densidad nutricional de los alimentos de origen animal y vegetal
Las fuentes de proteínas animales, como la carne y los demás productos de origen animal son fuentes completas de proteínas porque contienen todos los aminoácidos esenciales.
Las fuentes de proteínas vegetales se consideran incompletas, ya que carecen de uno o más de los aminoácidos esenciales.
Propiedades nutricionales de la carne
La carne es un alimento, que aporta numerosos nutrientes: es fuente de proteínas de alto valor biológico, es decir que contienen todos los aminoácidos esenciales que necesitamos ingerir a través de la dieta. Además, las proteínas animales son altamente biodisponibles, lo que hace que podemos asimilar estos nutrientes y cubrir las necesidades del organismo.

Las proteínas de origen animal son más adecuadas que las vegetales para mantener la masa muscular esquelética (Hartman el al. 2007; Van Vliet et al. 2015) o ganar masa muscular (Vliet et al. 2015). En este sentido, Aubertin-Leheudre et al. (2009), advirtieron que el vegetarianismo a largo plazo resultaba en una reducción de más de 4 kg de masa muscular esquelética en mujeres mayores comparado con una dieta omnívora.
La carne aporta además otros nutrientes esenciales como numerosos minerales (hierro, fósforo, zinc, potasio, selenio, magnesio…):
Hierro: contribuye a la formación normal de glóbulos rojos y de hemoglobina y al transporte normal de oxígeno. Además, juega un papel muy importante en la prevención de la anemia ferropénica y contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario, entre otros beneficios.
Fósforo: contribuye al mantenimiento de los huesos y dientes en condiciones normales y al metabolismo energético normal.
Zinc: contribuye al mantenimiento de los huesos, cabello, uñas y piel en condiciones normales y al funcionamiento normal del sistema inmunitario; también tiene múltiples funciones importantes en el organismo como contribuir al metabolismo normal de los macronutrientes y a la protección de las células frente al daño oxidativo, entre otros.
La carne también aporta vitaminas, especialmente las del grupo B:
Vitamina B3 ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga y al metabolismo energético normal; el costillar de vacuno es rico en esta vitamina y la pierna de cabrito y el cordero lechal son fuente de ella.
Vitamina B6, que contribuye a la formación normal de glóbulos rojos y ayuda a regular la actividad hormonal. El costillar de vacuno y la pierna de cabrito y el cordero lechal son ricos en B6.

Vitamina B12, que contribuye al proceso de división celular y al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Además, es especialmente importante ya que no se encuentra en alimentos de origen vegetal, por lo tanto, es importante el consumo de carne para poder obtener esta vitamina sin necesidad de recurrir a suplementación mediante complementos alimenticios. El lomo de vacuno y la pierna de cabrito y el cordero lechal son ricos en vitamina B12.
(Mataix, 2009; Moreiras et al. 2015; Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) 2018; Fundación Española de Nutrición (FEN) y Fedecarne 2010; REGLAMENTO (UE) Nº 432/2012 DE LA COMISIÓN de 16 de mayo de 2012; Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA).
Hay estudios (Celada et al. 2016) que aseguran que en España las necesidades de B6 y B12 están cubiertas gracias al consumo de productos cárnicos.
Como es bien sabido, la Dieta Mediterránea se ha descrito como un patrón alimentario saludable que se recomienda seguir. Así, las carnes magras, aves, pescados, huevos y alternativas de origen vegetal, como legumbres, frutos secos y semillas, son elementos básicos de la dieta mediterránea tradicional y forman parte de la cultura y recetarios de cocina. Por lo que se recomienda el consumo de carne dentro de una dieta variada y equilibrada y siguiendo las recomendaciones de consumo establecidas por las sociedades/fundaciones españolas.
Carne y verduras, verduras y carne, una combinación perfecta
Recientes estudios indican que las afirmaciones sobre los peligros para la salud de la carne roja no solo son improbables a la luz de nuestra historia evolutiva, sino que están lejos de ser respaldadas por evidencia científica sólida (Leroy y Cafnas 2019, Johnston 2019)
Las iniciativas que buscan cambiar el modelo alimentario mundial, como la llamada dieta planetaria, son nutricional, social y económicamente inviables a escala planetaria (fundamentalmente en países subdesarrollados o en vías de desarrollo).

14 de mayo de 2021